Irapuato, Gto. (26/agosto/2026).- Irapuato despidió este miércoles 26 de agosto a Roberto Rivero y Góngora, uno de los principales impulsores de las artes escénicas en el municipio, quien falleció a los 102 años.
Conocido afectuosamente como “Riverito”, nació el 2 de marzo de 1924 en Motul, Yucatán. Aunque no era originario de Irapuato, encontró aquí un hogar y el escenario desde el cual compartió su experiencia, formó actores y dejó una huella imborrable en la vida cultural de la ciudad.
Antes de descubrir su verdadera vocación, estudió Ingeniería Eléctrica en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional. Posteriormente se formó como actor en el Instituto Cinematográfico Teatral de Radio y Televisión de la Asociación Nacional de Actores, de donde egresó en la generación 1952-1954.
Su trayectoria abarcó más de 75 años y lo llevó a participar en teatro y en producciones de la Época de Oro del cine mexicano. A lo largo de su carrera trabajó con figuras como Ignacio López Tarso, Silvia Pinal, Pedro Armendáriz, Antonio Aguilar y Luis Jiménez.
En 1993 fundó en Irapuato la compañía teatral Xochipilli, espacio desde el cual impulsó el talento local, dirigió más de 30 puestas en escena y compartió sus conocimientos con distintas generaciones de alumnos, actores y creadores.
Su aportación fue reconocida con la presea y medalla “Mi Vida en el Teatro”, entregada por el Instituto Internacional del Teatro y la UNESCO, a través del Centro Mexicano de Teatro. También recibió el reconocimiento PECDA Guanajuato como Creador Emérito en 2022 y fue nombrado Tesoro Humano Vivo en 2023.
El 15 de febrero de 2024, a unos días de cumplir cien años, recibió el Vasco de Quiroga de Plata, máxima distinción otorgada por el municipio de Irapuato. Su nombre también quedó plasmado en la Muestra de Teatro “Roberto Rivero y Góngora”, creada para reconocer y promover las mejores propuestas escénicas locales.
El Instituto Municipal de Cultura, Arte y Recreación lamentó su fallecimiento y destacó que Roberto Rivero hizo del teatro una forma de enseñar, compartir y transformar la vida de quienes tuvieron la fortuna de encontrarse con él.
Roberto Rivero no nació en Irapuato, pero eligió esta ciudad para vivir, crear y dejar el corazón. Su legado continuará sobre los escenarios y, especialmente, en cada artista que conserva alguna de sus enseñanzas.
Descanse en paz, maestro Roberto Rivero y Góngora.