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Irapuato, Gto.(12/08/2025).- Independientemente de que se haya tratado de un gato vivo o de un conejo muerto, animalistas y veterinarios coincidieron en la necesidad de aplicar un castigo ejemplar a los alumnos del Instituto Universitario del Centro de México (EDUCEM),plantel Pénjamo, que el sábado incurrieron en un claro acto de maltrato animal dentro de las instalaciones de ese plantel.
Entrevistados por separado, el rescatista y animalista Williams Perales y el ex presidente del Colegio de Médicos Veterinarios de Irapuato Emilio de León Corona, exigieron a la Fiscalía General del Estado hacer a un lado sus ”condenas” y reunir todos elementosde peso para poner ante la justicia a los responsables del hecho que fue divulgado en redes sociales y que de inmediato generó indignación social.
La exigencia tiene como punto de apoyo la existencia de una legislación que sanciona cualquier acto de maltrato animal en Guanajuato, pero que ante los recurrentes hechos de violencia hacia perros y gatos, pareciera letra muerta.
“Son hechos que ya no tendrían porque practicarse porque así lo marca la Ley, ni siquiera los médicos veterinarios pueden agarrar a los animales para sus prácticas forense, experimentos, ni cualquier otro tipo de actividad, aún y cuando se trate de una cuestión demostrativa dentro de la formación profesional”, expuso el activista Perales.
Para el caso concreto de lo ocurrido en Pénjamo, el animalista dijo desconocer si las Autoridades escolares sabían de esa práctica, y si así lo fuera, también tendrían que ser castigadas ejemplarmente.
Por su parte el ex presidente del Colegio de Médicos Veterinarios de Irapuato, Emilio de León Corona, señaló claramente que “cualquier situación donde haya maltrato animal debe ser castigado, porque ya no se vale que por que somos los animalitospensantes abusemos y maltratemos a un animal que no se puede defender, aún y cuando se argumente una práctica dentro del curso de una carrera profesional”.
En ambos casos, la exigencia se suma a la indignación que originó un vídeo en el que se observa que un hombre, vestido de bata de laboratorio, prende fuego a explosivos que antes ató a un animal.