Gto. (22/5/2026).- Con más de 31 años compartiendo su experiencia de vida, Yasuaki Yamashita, sobreviviente de la bomba atómica, ha dedicado su labor a transformar el dolor en memoria y la memoria en un llamado global a la paz.
Su historia ha sido escuchada en países como Japón, Estados Unidos, Venezuela, Panamá, Colombia, Perú, República Dominicana y México, promoviendo el diálogo y la reflexión entre nuevas generaciones.
Su testimonio fue parte de el evento “Rumbo a Japón 33, Embajadoras y Embajadores de paz” en donde el Gobierno de la Gente, a través del Instituto para el Desarrollo y Atención a las Juventudes, realizó en las instalaciones del Tecnológico de Monterrey Campus León la conferencia “Del infierno a la esperanza: sobreviviente de la bomba atómica de Hiroshima”.
La actividad tuvo como propósito fortalecer entre las juventudes guanajuatenses valores como la empatía, la memoria histórica, el respeto intercultural y la construcción de paz, a través de un testimonio que ha recorrido distintos países del mundo llevando un mensaje de conciencia sobre las consecuencias de la guerra y la importancia del desarme nuclear.
Durante el encuentro también participó el doctor Sergio Hernández Galindo, investigador especialista en estudios sobre Japón y comunidades japonesas en América Latina, quien contextualizó los hechos históricos ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial y los efectos humanitarios derivados de los bombardeos atómicos en Hiroshima y Nagasaki.
En el marco de los 80 años del lanzamiento de las bombas atómicas, ambos conferencistas han recorrido diversas instituciones educativas del país compartiendo este mensaje con estudiantes y juventudes, con el objetivo de generar conciencia sobre la importancia de preservar la paz mundial.
“Nosotros, los sobrevivientes, no queremos que absolutamente nadie sufra como nosotros sufrimos”, expresó ante las y los jóvenes asistentes.
Durante su mensaje, Yasuaki Yamashita recordó que, a más de ocho décadas de la tragedia nuclear, las secuelas físicas y emocionales continúan presentes entre las y los sobrevivientes, por lo que hizo un llamado a las nuevas generaciones a trabajar por un mundo donde hechos como los ocurridos en Hiroshima y Nagasaki nunca vuelvan a repetirse.
“Hablar de mi experiencia no es sencillo. Después de más de 80 años, los sobrevivientes seguimos sufriendo física, mental y psicológicamente; por eso es importante compartir este mensaje de paz con las nuevas generaciones”.
A través de iniciativas como Rumbo a Japón y encuentros de formación internacional, el Gobierno de la Gente y el Instituto de las Juventudes reafirman su compromiso de impulsar una cultura de paz con visión global, entendiendo que el intercambio cultural y el aprendizaje de otras realidades permiten construir sociedades más empáticas, humanas y conscientes.